sábado, 22 de enero de 2011

Carta a mi querido festival

Mi nombre es Ramón Ernesto Serrano, me dicen el chino, soy habitante de este pueblo y no quiero guardar silencio. Como siempre sostuve cualquier crítica se debía efectuar después de haber asistido al festival y en mi caso particular de haber participado activamente como artista convocado. Es por esto que espero que mis palabras, mis opiniones sean tomadas como un esfuerzo para que este sueño siga creciendo.

Estoy seguro que esta cuadragésima tercera edición del festival ha tenido un saldo positivo para sus organizadores desde un punto de vista comercial como de convocatoria y esto me alegra gratamente. Ahora desde un plano más subjetivo, más cercano como el que nos toco vivir a los “artistas locales” hubo varios puntos flacos para tener en cuenta.

Voy a hacer alusión a los grupos que me tocó conformar en primer término y quiero dejar en claro que hablo por mi propia persona. Rodrigo Tejeda se vio obligado a tocar a la hora 21hs aproximadamente cuando las luces de la tarde todavía no se habían ido y apenas terminaban de probar sonido los grupos anteriores y con las sillas completamente vacías habiéndose preparado durante meses para dar un espectáculo acorde a esta situación, con un grupo de jóvenes músicos que daban sus primeros pasos en este camino. Uno de ellos, Iván Ludueña, dada la desorganización reinante con el tema de las acreditaciones del festival (que estuvieron listas momentos antes de comenzar la noche del sábado) tuvo que esperar a que llegaran dos de los músicos para hacerles entrega de dichas acreditaciones en la puerta de acceso al festival y cuando iba llegando al escenario para tocar fue apurado verbalmente por el locutor de turno (José Pivato) para que subiera al escenario. Por supuesto que esta persona no tiene ni idea de la preparación emocional que tiene un artista antes de enfrentar al público, mas en el caso particular de Iván que fue su debut. Es más fácil recurrir a un discurso demagógico y exitista poblado de frases hechas antes que comunicarse con sinceridad con la gente. ¿En qué momento una pasión deja de serla para ser nada más que un mero trabajo rutinario?.

Siempre los grupos de Villa del Rosario esperamos la llegada de éste festival no solo para participar sino para darnos el gusto de tocar con un sonido profesional, obvio que no fue éste el caso. Sin entrar en detalles técnicos el sonido no estuvo a la altura de las circunstancias, principalmente por la inoperancia, la ignorancia con respecto al tema, la ineptitud en la acción y pronta respuesta, pero más que nada por la parte humana ya que hubo una total falta de voluntad por lograr un sonido por lo menos digno. Todo esto dio como resultado que en caso de “Rodrigo Tejeda” no se escuchara su guitarra y el violín. En el caso de “Mariano Marco” desaparecieron el bajo, su guitarra y el bandoneón. En el caso de “Los Cuates” se escuchó únicamente la guitarra, la voz y las trompetas. Haciendo especial hincapié en este último, sin desmerecer la labor de los otros artistas locales, cabe destacar que dicha agrupación acaba de cumplir 21 años de una prestigiosa trayectoria y quiso brindar un renovado espectáculo a su pueblo para este festival incorporando tres violines que, para aquellos que tuvimos la suerte de escuchar los ensayos pudimos apreciar esta nueva performance, pero para la gran mayoría que se quedaron a las cinco del domingo por la madrugada les fue imposible por un sonido carente de profesionalidad. Los llamados “artistas locales” hicimos una apuesta fuerte en general para esta edición del festival y fuimos tratados como mero relleno de una grilla con una total falta de consideración y respeto. Les pido que revean el concepto que esgrimen en los medios cuando dicen que “nos están dando una oportunidad a los artistas locales”. Un párrafo aparte tengo que hacer para digerir que con este mismo sonido tocaron “Los Manseros Santiagueños” que con sus cuarenta años de trayectoria fueron ninguneados por esta empresa, sufriendo las mismas vicisitudes, corriendo la misma suerte que todos nosotros.

Fue una verdadera pena y un despropósito que una escenografía tan hermosa como la que se hizo no luciera. Las luces y el sonido fueron un muro a través del cual fue imposible apreciar la hermosa ornamentación y trabajo de una artista local. Por culpa de las exigencias desmesuradas del artista principal que con una total falta de modestia se tomo atribuciones excesivas. Atribuciones que ni siquiera los más grandes fundadores de nuestro folclore se han tomado nunca. Un artista al cual estuvieron dedicados la mayor parte de los fuegos artificiales brillando por su ausencia al comienzo del festival. Toda la reprogramación que se hizo además dio como resultado que el ballet oficial del festival subiera a las tres de la mañana, representando este un hecho inédito en el país ya que tradicionalmente éste, el ballet, abre los festivales. Solo con recordar a Yupanqui, a Daniel Toro (por nombrar algunos), con la humildad y el respeto que pisaban cada nueva tierra a la que arribaban siento una vergüenza ajena de pertenecer a esta generación. Ellos se empapaban de la historia de lugar que visitaban y muchas veces, estos lugares, quedaban prendados como parte de su canto siendo auténticos juglares de nuestras costumbres. Nosotros solo vimos pasar a un cuatrero que se llevo una gran cifra de dinero sin ni siquiera recordar donde estuvo. Le hemos dado un lugar excesivo a un artista pretencioso y arrogante, con exigencias desmesuradas y caprichos de un niño. Mi sugerencia ante los que dicen que es una figura convocante que próxima vez no hagan más un festival, hagan un recital con el artista de turno que termine luego de finalizada la actuación del mismo. Mi principal crítica esta en que nuestro festival, o por lo menos la noche del sábado, no fue organizado como tal sino como un mero concierto o recital. Este artista tendría que haber pedido permiso para entrar en nuestra casa y que no fuéramos nosotros los que fuimos tratados como delincuentes en nuestra propia tierra alejados de su paso. Sus luces, su sonido, su prepotencia y su falta total de humildad, todo su espectáculo fue solo una fachada exitista y acorde a las reglas mediáticas para que no nos diéramos cuenta que lo que brindo como “su música” no fue folclore, desvirtuando radicalmente la esencia del festival. Solo es una hermosa voz carente de mensaje. Cabe aclarar que mi enojo mayor no es solo con las actitudes desmesuradas de esta persona sino con la pasividad con la que dejamos “nosotros” que llevara a cabo sus caprichos.

Finalmente se que debajo de toda esta organización están las chicas y muchachos que como nosotros, de seguro trabajaron noches enteras, que todavía quieren un festival grande como nuestra villa se merece y a todos ellos felicito. Solo pido que de unas vez por todas la parte artística del festival este conducida por gente idónea, para ser más claros, que conozca el paño, que no le digan “peteto” a “Peteco Carabajal”, que si le preguntan de la historia de nuestro pueblo sepan contarla, que si le preguntan cómo se llama el sonido que el mismo contrato le sepa el nombre. Basta de improvisados, de gente incapaz, de gente que llega a encumbrarse al puesto de presidente de la comisión (y no solo hablo de la actual conducción), solo sometiéndose al concurso de ser del mismo partido político. De no ser así, si me equivoco rotundamente, si estoy hiriendo susceptibilidades pido disculpa por anticipado pero al mismo tiempo quisiera saber cuáles son los cánones a seguir para designar a los miembros de la comisión de turismo. De seguro estas son muy buenas personas en otros ámbitos, lejos estoy de hacer una evaluación moral de los mismos, no tengo la autoridad para este menester. Ni siquiera pongo en tela de juicio la buena voluntad con la que hayan participado. Seguro todos ellos son buenos padres, amigos pero no personas idóneas para el cargo que ostentan. Quisiera que lo aquí explicitado no sea tomado como un insulto y sea tenido en cuenta el vejamen moral que hemos sufrido para comprender la dureza de estas palabras. Nos sentimos avasallados en nuestra propia casa. Son palabras de hartazgo, años de lucha enfrentando a las distintas conducciones por el justo reconocimiento de nuestra labor. Sería injusto si dijera que en todo este tiempo algo no hemos avanzado. Años llevamos todos los artistas de Villa del Rosario siendo sus embajadores. En toda tierra que pisamos esgrimimos la bandera de su nombre como un estandarte de nuestra orgullosa pertenencia e identidad. Realmente espero que no sea tomadas estas líneas como un insulto. “Si te digo tonto, no te estoy insultando; te estoy describiendo” Miguel de Unamuno.

Quisiera que todo esto sea tomado como de quien viene, no soy político ni comerciante, llevo 25 años haciendo música, me dedique toda mi vida a esto, no se otro oficio. Sé de lo que hablo y mi enojo y el de mis colegas sólo dejan a las claras lo mucho que queremos nuestro festival y pretendemos que año a año esto crezca y se corrijan estos errores. En mi carrera me ha tocado la desventura de muchas veces tener que tocar en iguales o peores condiciones que ésta y lo he tomado con una completa profesionalidad, pero en este caso en particular no puedo ni debo dejar pasar por que pasó en mi pueblo, al que considero una extensión de mi propia casa. Todo lo que pido es respeto. Les pido que nos cuiden. Somos una voz sincera. El artista refleja lo humano y lo emocional de nuestro ser en su arte. Nos representa. Es la voz que perdura en la historia cuando la letra ha sido borrada. Una melodía, el trazo de un pincel, un paso de danza, un verso, la broca que sentencia la piedra, siempre el artista fue el signo más emblemático e inequívoco en todas las épocas de la existencia del alma. Cuídennos y déjennos crecer.
el chunkano